Como muchos de vosotros ya sabréis, el motivo por el cual a día de hoy me encuentro trabajando en mi puesto actual se debe en un 98% al networking.
 
Para aquellos que todavía no lo sepan, cuando uno de mis amigos del master dejó su empleo para moverse a otra empresa, el responsable del proyecto en el que participaba le preguntó si conocía a alguien que pudiese encajar en el perfil del puesto que quedaba vacante, Hugo , mi amigo, me recomendó y pronto se pusieron en contacto conmigo para iniciar las entrevistas pertinentes que me llevaron a incorporarme en mi actual empresa apenas un mes después de iniciar el proceso y tras simplemente una entrevista. Es relevante indicar que el puesto que quedó vacante antes de que yo me incorporase nunca fue publicitado, por lo que jamás podría haber accedido sin esta recomendación. Y también es interesante saber que el puesto que quedó vacante en la empresa que yo me encontraba anteriormente fue cubierto con un candidato recomendado por mí.
 
Tras la experiencia que os acabo de contar me fui interesando por el networking y he estado leyendo e investigando mucho sobre ello, por eso me gustaría transmitiros aquellos aspectos que considero más relevantes para que quien lo considere interesante lo aplique y espero que le de tan buenos frutos como me ha dado a mi.
Lo primero de todo sería aclarar el concepto de networking para que todos partamos de una misma base. Networking NO es ni el comienzo de un proceso de venta, ni una conversación aburrida sobre lo que sea que hagas para ganarte la vida, y ni mucho menos es sólo conocer a gente nueva, el networking es mucho más. Los cuatro principales motivos por los que la gente teje sus redes de NW son:
 
1. Mejorar su visibilidad.
2. Generar oportunidades tanto de empleo como de negocio.
3. Extender y fortalecer sus círculos.
4. Encontrar respuestas y herramientas.
 
Pero conseguir todo esto no es cuestión de una tarde, el networking supone invertir una gran cantidad de tiempo y esfuerzo. El éxito de aquellos que se aplican se debe a las fuertes relaciones creadas en base a la confianza que generan en las demás personas, y esto es algo que no surge ni en el primer, ni en el segundo encuentro; es recomendable crearse una red al menos seis meses antes de que necesites disponer de ella.
 
Actualmente el tiempo es algo muy valioso y generalmente escaso, pero debemos aprovechar los recursos que se nos ofrecen para poder crear nuestra red y mantenerla. Con el desarrollo de la tecnología y la aparición de redes sociales como son LinkedIn, Facebook, Twitter…(Aunque se que a muchos os gustaría que estuviesen en esta lista, se excluyen Badoo y Tinder por perseguir un tipo de “networking” diferente) disponemos de medios que nos permiten gestionar nuestras redes y círculos de una manera en la que no se podía pensar hace unos años. Por lo tanto, es importante recapitular que existen dos formas de gestionar nuestra red:
 
1. Online networking.
2. Face-to-face networking.
 
Estas dos formas no son en absoluto excluyentes, sino complementarías, aunque no hay una única manera estándar de aplicar su uso ya que en función del objetivo que tengamos deberemos aplicar más un sistema u otro, sirvan de ejemplo los siguientes casos:
 
1. Me interesa buscar trabajo en Estados Unidos en el área de contabilidad de alguna empresa local. Gracias a herramientas como LinkedIn podré contactar con gente que trabaja en las áreas contables de diferentes empresas locales para conocer cual es la situación en la región y que posibilidades se ofrecen. En un primer momento me pondré en contacto con estas personas y cierto tiempo después podré concertar alguna llamada con ellos para profundizar un poco más.
 
2. Soy un abogado que vende servicios muy específicos a clientes del gobierno que apenas usan las redes sociales por no disponer de tiempo o porque son muy mayores y no están al día con la tecnología. En este caso sería más interesante hacer uso del face-to-face networking para gestionar mi red.
 
Hasta ahora hemos visto qué es el networking, que medios podemos emplear para gestionar nuestra red y la utilidad de cada uno de ellos, pero lo que de verdad nos interesa es saber cómo generar oportunidades a través del networking. Para ello necesitamos primeramente cultivar cuatro ingredientes clave:
 
1. Credibilidad.
2. Marca personal.
3. Visibiidad.
4. Capital social.
 
Y la pregunta que se nos plantea ahora es: ¿qué són y cómo puedo cultivar esto cuatro ingredientes?
Todos tenemos una idea básica al menos de que és la credibilidad, está bastante relacionada con la reputación, y lograrla es tan sencillo como cumplir aquello que has dicho que harías, llegar a la hora a las reuniones, compartir tu conocimiento, ser consistente en tu forma de pensar, ayudar a la gente… Aunque hay ocasiones en las que se complica conseguirla. A veces es conveniente dejar de lado algunas cosas para centrarse en otras y que se demuestre tu compromiso con aquello a lo que te has comprometido, en esos momentos hay que tener determinación y buen ojo.
 
En cuanto a la marca personal, un concepto cada vez más de moda, señalar que tiene un peso muy importante sobre el valor que se nos atribuye y la componen nuestra visión personal, nuestros valores, capacidades, conocimientos, talento natural y nuestra actitud. Es muy importante definir para nosotros mismos y dejar claro al resto de gente:
 
1. ¿Qué hacemos?
2. ¿Cómo lo hacemos?
3. ¿Qué imagen transmitimos?
4. ¿Cómo nos hacemos notar?
 
El tercer ingrediente del que hablábamos era la visibilidad. Cuando a algún amigo le surge una oportunidad y quiere recomendar a alguien, ¿en quien piensa primero? Es importante estar presente en la mente de toda tu red y aun lo es más todavía sobresalir por encima del resto, al menos en aquello por lo que quieres ser reconocido. Para promover tu visibilidad debes estar presente de manera regular en los eventos de networking, publicar artículos, actualizar tus redes sociales,… en definitiva conseguir que se acuerden de ti en cualquier momento.
 
Por último, nos queda el capital social. Este concepto tal vez sea el más complejo de definir, así que como ejemplo utilizaremos al típico chico de clase que cuando éramos pequeños y debíamos formar equipos, siempre le elegían el primero. Ese chico tenía una gran influencia sobre el resto y una gran popularidad, lo cual era algo que había ido acumulando con el tiempo. Se puede decir que ese chico tenía un gran capital social. Podemos ir acumulando capital social con acciones tan simples como enviar una felicitación o llamar a alguien para preguntarle cómo se encuentra, ayudar a alguien a publicar un artículo o enviar un regalo (ojo con los regalos que son un arma de doble filo). Preocuparse por la gente y ayudar a la gente en algo que está en tu mano y puede contribuir a conseguir ese capital social que tanta importancia tiene dentro del concepto de networking.
 
Como hemos podido ver a través de todos estos ingredientes, todos tienen que ver con las relaciones humanas, en ningún momento se ha hablado de negocios, trabajos o nada parecido. Cuando estas relaciones dentro de tu red sean fluidas, las oportunidades llegarán solas. Hay un aspecto que hay que tener presente y es que hay gente que nace con un don natural para relacionarse y hay quien tiene que trabajarlo más pero lo importante es no dejarlo de lado, así que aprovecho este artículo para incitar a #LuciaCasimiro a que vaya preparando la próxima capea con todas las promociones del Master de Consultoría de BCSM y que todos pongamos en práctica esto del networking.
 
Referenias: Heather Townsend. Business Networking. Financial Times Guides – Prentice Hall. 2011.

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