A lo largo de toda la historia, la tecnología ha actuado sobre las ciudades, transformándolas en un intento de resolver los problemas que iban surgiendo. Con el paso de los años, invenciones y descubrimientos han realizado cambios sustanciales en toda la fisionomía de las ciudades; produciendo, como si de un organismo vivo se tratase, una adaptación paulatina a las nuevas exigencias requeridas.

La irrupción de internet a finales del siglo pasado ha producido cambios significativos en toda la sociedad, por lo que también tiene una fuerte influencia en cómo nos relacionamos con las estructuras de las ciudades.

Ya entrados en el siglo XXI, aparecen una serie de nuevas tecnologías cuya aplicación se comienza a extender, de forma que se toma conciencia de la posible transformación inteligente de toda la gestión de las ciudades contemporáneas. A todo este conjunto de nuevas tecnologías se le engloba dentro del término Smart Cities o Ciudades Inteligentes.

Fuente: European Commission, 2012

Las Smart Cities se han ido definiendo por las grandes corporaciones tecnológicas (IBM, Cisco, Microsoft, Google,…) y eso ha permitido un desarrollo vertical de la implantación tecnológica en la ciudad. Sin embargo, en la actualidad están cogiendo el testigo las Consultoras, debido a que estas observan la ciudad desde diferentes tecnologías habilitadoras y, además, desde aspectos tecnológicos, jurídicos o económicos, consiguiendo una integración medioambiental y social.

Primeros pasos en la transformación:

Los principales motores del cambio han de ser la cooperación entre todos los agentes económicos y sociales, y la innovación tecnológica.

No hay unos pasos a seguir para crear “La Smart City ideal”. Las ciudades tienen geografías, poblaciones y recursos naturales radicalmente distintos, al igual que puntos débiles específicos. Por lo tanto, es obvio que debe pensarse dependiendo de las necesidades, oportunidades y recursos propios de cada ciudad.

De un profundo análisis de la ciudad obtendremos unos requerimientos y prioridades específicas. Una vez que tengamos un adecuado conocimiento de los mismos, estaremos capacitados para describir los procesos y servicios que se deben prestar a la población para optimizar la transformación.

Una de las tareas más importantes es asegurarse de que tanto la visión como los medios que se vayan a utilizar para alcanzarla, se planifican correctamente. Una vez que la visión esté clara, se deben mejorar los sistemas y procesos existentes (Comunicaciones, electricidad, agua, transporte y gas principalmente). Una combinación de hardware, software y dispositivos de medición conectados nos facilitará toda la integración y la colaboración entre sistemas y redes. De este modo, obtenemos una cantidad importante de datos relativos a todo el funcionamiento de la infraestructura de una ciudad.

Fuente: esmartcity.es

Todos estos datos nos proporcionan un volumen de información que es posible analizar mediante sistemas de software inteligente, lo que nos dará la oportunidad de desarrollar información útil para prestar servicios públicos mejores, más eficientes y eficaces.

Las ciudades deben lograr que todas las partes interesadas se involucren (Gobierno, ciudadanos y empresas privadas), ya que actuando cualquiera de ellos de forma individual no podrá construir una Ciudad Inteligente.

 

¿Para quién es necesaria esta transformación?

La base fundamental del nuevo modelo de ciudad es claramente el ciudadano. Su participación activa y su implicación serán fundamentales para el éxito o fracaso de cualquier iniciativa.

En siguiente lugar, se encuentra el gobierno y las administraciones públicas, pues son la autoridad que debe dirigir a toda la ciudadanía hacia un sistema más eficiente y lo más sostenible posible.

 

Y, por último, se encuentra la economía, que en definitiva es el sustento de la ciudadanía y la financiación del gobierno, por lo que es también una parte clave y necesaria para la transformación.

¿Cuáles son las palancas sobre las que actuar para que esta transformación sea un éxito?

Se consideran 4 grandes grupos de actividades fundamentales:

  • La primera y fundamental es el planeamiento urbano. Este ordenamiento territorial dictará la sostenibilidad medioambiental en todo el entorno urbano y dotará a esta ciudad de una mayor calidad de vida.
  • La segunda será la conectividad. Aquí está el uso de distintas tecnologías de captación, trasmisión y tratamiento de información en tiempo real. Proporcionará los recursos para transformarse en Ciudad Digital.
  • También es fundamental el grupo de servicios municipales. Es vital poder optimizar toda la red de distribución de recursos básicos en la ciudad (Agua, electricidad, gas, telecomunicaciones, recogida de residuos,…). Esto permitirá a la ciudad reducir consumos tanto municipales como privados, actuar más rápidamente sobre incidencias y fugas y una gestión más integral de todos los residuos.
  • Por último, destacar la movilidad y el transporte. Esto es otra de las actuaciones fundamentales, especialmente para grandes ciudades, en donde es necesario gestionar de forma muy efectiva la movilidad de las personas (especialmente transporte público y tráfico rodado).

En definitiva, las Smart Cities tienen el objetivo de buscar la máxima eficacia y eficiencia (al menor coste posible) mediante el uso intensivo de tecnologías (sensores, bases de datos, redes digitales,…). Con ello se consigue una mejora de la calidad de vida y la accesibilidad de sus habitantes, asegurando un desarrollo sostenible económico, social y ambiental.

 

 

Adrián FernándezMáster en Consultoría de Transformación Digital con Salesforce

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