Desbloquear el teléfono con nuestra huella, dar órdenes a una tableta con la voz o que nuestro ordenador nos reconozca el rostro. Son pasos que la ciencia poco a poco ha superado a velocidad récord. La realidad virtual o el reconocimiento de voz son cada vez más habituales en nuestras vidas y tienden a ser el estándar. Por ello, no es descabellado mirar más allá y confiar en que la inteligencia artificial entre en la rutina en cuestión de años. 

Y no, no hablamos de robots que se rebelan y acaban por conquistar al ser humano. La inteligencia artificial está aún lejos de tales utopías. En la actualidad ya la podemos vislumbrar, aunque de manera muy fina y casi imposible de percibir. Algoritmos como el que decide que contenido es o no apto en YouTube proviene de una fusión entre la capacidad humana y una máquina. Los bots que se ejecutan desde el chat de Messenger y nos permiten, por ejemplo, pedir una toalla al hotel con un único mensaje son otra muestra. La inteligencia artificial está ya aquí, no para sustituir al ser humano como claman algunos, sino para aligerarle de tareas monótonas y pesadas y, en general, mejorar su calidad de vida.

¿Y es esto posible en un plazo corto/medio?

Otro ejemplo de esta tecnología llega con el Mate 10 de la compañía china Huawei. El procesador del teléfono inteligente (Smartphone) pretende asemejarse al sistema neuronal del cerebro humano. Un ejemplo de ello, como informa el diario ABC, es la posibilidad de identificar comida a través de la cámara del terminal. Basta con apuntar a un plato para que el terminal reconozca qué alimentos lo componen. Pequeños pasos que conducen a grandes soluciones, más cuando hace tan solo unos años la novedad era que la cámara pudiera reconocer en qué parte del enfoque estaba la cabeza. 

El objetivo de todo ello no es otro que ahondar en el “deep learning”, es decir, en la capacidad de que los ordenadores “piensen por sí solos”. Huir del clásico comando a una máquina para que realice una tarea y empezar a inculcarle un sistema que le remita la capacidad de aprender por sí sola, un aprendizaje automático. Esta tecnología ya está implementada en sistemas como Skype o Siri (asistente de voz de Apple), pero el sueño va mucho más allá. No es solo que Skype te traduzca en tiempo real tus palabras, sino que también se pretende que al igual que una persona mejora su nivel de inglés al hablarlo, la máquina lo haga con diferentes tareas. Que no sea siempre 1+1=2, sino que la máquina sea capaz de aprender más y más con el paso del tiempo. 

Utopía o no, lo que ahora nos parece imposible o irreal algún día será el estándar. Aceptarlo, adaptarse y tratar de comprender esta tecnología es una de las tareas más importantes que el ser humano tiene por delante a la hora de avanzar. Todo sea por una vida mejor. 

 

 

 

Mario de la IglesiaMáster en Consultoría de Transformación Digital con Salesforce

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