La tecnología que actualmente se conoce como impresión 3D, que puede parecer algo moderno e innovador, lleva más de 30 años desarrollándose y sin parar de aplicarse en distintos campos dentro de la industria.

Pero, ¿en qué consiste exactamente la impresión 3D? Una impresora 3D es un aparato que permite la fabricación de un objeto por la superposición de capas de un determinado material. Las impresoras más baratas suelen fabricar objetos de plástico, pero hay impresoras capaces de producir piezas de madera, metal o fibra de carbono.

Los orígenes se remontan al año 1984, cuando Charles Hull inventa la estereolitografía, un proceso en el que se elabora un objeto 3D a partir de datos digitales. A partir de aquí, se ha producido una auténtica revolución en el modo en que se crean todo tipo de objetos y las aplicaciones que esta tecnología tiene en todas las industrias son innumerables: prótesis para pacientes, juguetes, carcasas para móviles, piezas para aviones, joyas e incluso ropa.

Aunque parece inverosímil, ya se construyen casas con impresoras 3D gigantes en menos de 24 horas y por menos de 10.000 €.

Imagen 1. Casa construida por impresión 3D por la empresa Apis Cor.

También se aplica en museos y fundaciones, que buscan restaurar piezas de una manera más rápida y con un menor coste. Recientemente, se ha conocido que los camiones de Renault se fabricarán mediante impresión 3D, ya que se consigue disminuir el consumo de combustible gracias a la reducción de peso del camión. Esto también conlleva menos emisiones de sus motores de combustión.

Solo un apunte más, la Fundación CIM de la Universidad Politécnica de Cataluña ha aplicado la impresión 3D para imprimir un tumor, con el que los médicos pueden practicar para más tarde operar en pacientes. Es el primer paso para que los médicos puedan imprimir en 3D del mismo modo que hacen radiografías.

Parece que las posibilidades son ilimitadas, pero ¿qué consecuencias puede tener la impresión 3D en un futuro cercano? ¿Cuáles son los límites?

Es evidente que la impresión 3D tiene múltiples ventajas: ahorro de tiempo y coste, puede personalizar el producto, aplicaciones todavía por descubrir …

La principal desventaja que conlleva la impresión 3D es la más que posible reducción de puestos de trabajo, ya que las impresoras serán capaces de imprimir prácticamente cualquier cosa y ya no se harían necesarias personas que hagan tareas manualmente. Esto se puede aplicar en el ejemplo de la casa que se construía en 24 horas, ¿para qué serían necesarios 30 obreros si una impresora pudiese imprimir la casa? Existen otras desventajas: impresión rápida de armas y la vulneración de los derechos de autor, ya que sería muy fácil la réplica de objetos con copyright.

La impresión en 3D tiene muchas ventajas y seguirá cambiando la industria tal y como la conocemos, pero al mismo tiempo es necesario ser conscientes de qué efectos puede tener en otros ambitos y tener una visión global para actuar correctamente. Por ejemplo, en el caso expuesto anteriormente de la casa imprimida, se podrían estudiar alternativas para crear nuevos puestos de trabajo que vayan acordes a estas nuevas impresoras.

 

 

 

Amadeo AguadoMáster en Consultoría de Transformación Digital con Salesforce

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